Hoy en día, aun hay personas que asocian la Denominación de Origen Navarra a los vinos rosados exclusivamente y nos gustaría deciros que además de estos maravillosos vinos, hay mucho que contar

La historia del vino en Navarra se remonta a miles de años atrás, con vestigios que datan del siglo II a.C. Es uno de los pocos lugares del mundo donde los investigadores han identificado plantas de la primitiva y original “vitis silvestris” cuya antigüedad puede cifrarse en unos cinco millones de años de antigüedad, lo cual hace de esta región pueda de nominarse una de las cunas de la cultura vitivinicola.
Desde la época romana hasta la actualidad, la viticultura ha sido una parte integral de la identidad cultural y económica de la región. Incluso, bajo la dominación árabe se mantuvo la importancia de la viña que fue creciendo en extensión hasta que, en la edad media, y de nuevo de la mano de los monjes, el cultivo de la vid y la elaboración del vino tomó protagonismo hasta su momento máximo de expansión en el siglo XV, pero como se lió un poco de jaleo con estas cosas de las guerras, el cultivo de la viña dio paso al cultivo de cereal para alimentar a los habitantes del reino que además de sufrir batallas, sufrían hambruna.
Si llegamos al siglo XIX nos encontramos de nuevo que Navarra está en pleno apogeo vinícola y aparece ese bicho que llamamos filoxera y que se carga media Europa incluida, Navarra y, de cerca de 50000 hectáreas solo se salvan unas 1500 a las que llamaremos orgullosamente prefiloxericas y que como imaginareis dan unos vinazos espectaculares. Pero, hay más, claro. Estamos hablando que en la actualidad hay unas 10000 hectáreas repartidas en cinco subzonas: Baja Montaña, Valdizarbe, Tierra Estella, Ribera Alta y Ribera Baja.
Obviamente, esto hace que cada zona tenga singularidades que convierten a Navarra en extremadamente versátil a la hora de elaborar vinos con las variedades autorizadas por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen. Estas son en tinto garnacha, tempranillo, mazuelo, graciano, cabernet sauvignon, merlot, syrah y pinot noir que aúnan el 90% de la producción. Por lo que hace al blanco garnacha, malvasía, viura, moscatel de grano menudo, sauvignon blanc y chardonnay.
La Denominación de Origen Vinos de Navarra cuenta con 84 bodegas en la actualidad. Enormes vinos elaborados con garnacha tinta podemos encontrar, así como blancos de lujo con sus chardonnays. Pero, siempre me gusta decir que los vinos navarros elaborados con la variedad moscatel de grano menudo me parecen una joya para los sentidos y con muchas más posibilidades de las que aparentemente tienen en el maravilloso mundo del maridaje. También cuenta con cinco vinos de pago, la categoría más alta de calidad en el sistema de denominaciones de origen español: Vino de Pago Prado de Irache, Vino de Pago Otazu, Vino de Pago Arínzano, Vino de Pago Cercado de la Huerta Nueva y Vino de Pago Bolandin.
Recientemente, se ha reactivado la Asociación de Bodegas Navarras con el objetivo de impulsar iniciativas sostenibles de elaboración y producción, así como de potenciación en la promoción de zonas rurales bajo el prisma del vino. si a esto le sumamos la propia Denominación de Origen, la Cofradía del Vino de Navarra, Ruta del Vino de Navarra, Turismo de Navarra, así como acciones privadas propias de algunas bodegas, en Navarra se camina en una única dirección en lo que a potenciación y consumo se refiere, conscientes de lo complicado del momento.
Lo que es indiscutible es que los vinos de Navarra cada vez son mejores y deben conocerse para evaluarse sin caer en tópicos ya mencionados. Dejadme que hoy no acabe el artículo mencionando mi lista de vinos preferidos de esta región y que me permita la licencia de caer en la vanidad de mostraros unas líneas presentadas como autor en el último certamen literario “De la viña y el vino 2023” convocado por la Cofradía del Vino de Navarra.
Ni de castillos ni justas
ni de amores prohibidos
ni de murallas abruptas
ni caballeros vencidos.
Nunca la sangre fue bella
aun contándola versada
mejor, la de la botella
siendo en la copa escanciada.
Y es que en tierra de contiendas
no solo encuentras camino
en la historia de su prendas
sino también, en el vino.
El mismo viento que mueve
los pendones y saetas
es el que mueve las hojas
del amor y de las cepas.
Brillo de espadas y muerte
brillo de vino y de vida
el mismo sol para dos
diferente quien lo mira.
Olvidemos la nobleza
de Reinas y Señoríos
y ensalcemos la grandeza
del agua de nuestro rio.
Y si el agua nos da vida
cual madre que nos parió
no encontraremos más vida
que la que el vino nos dio.
Nos ha traído sustento
tradición y algarabía
pero también nos trae llanto
y eso, depende del día.
Olvidemos esos versos
que no aportan más que ira
y recordemos los nuevos
que nos hablan de alegría.
En la copa caiga el vino
que de las cepas destila
y nos embriague hasta el alma
y haya risa en las pupilas.
Que ya está bien de recuerdos
que nos hablen de conquistas
y vivamos ya el presente
sin rencores ni malicia.
Bebamos pues de la viña
nutrámonos de la parra
y brindemos por la vida
con los vinos de Navarra.
NOTA: Como todos sabeis, Vinos y Restaurantes es una revista impresa por lo que añado las imágenes del artículo en su número 265 de septiembre de 2024.



