Y esto no es una canción. La variedad que nos ocupa hoy ha ido ligada al trinomio macabeo xarelo parellada con el que se elaboran vinos espumosos. Pero hay algo más.

Probablemente, si hablamos de la xarelo, mental y automáticamente nos desplazamos hasta el Penedés. No es de extraña la asociación ya que esta variedad es originaria de esta región catalana, pero con raíces franco-andaluzas ya que es un cruce de la andalusí hebén y la brustiano faux, aunque algunos hablen de la gibi, pariente por otro lado de la pedro ximenez.
Como nos gusta descubrir la etimología y según los estudios de filología de Fava i Agut publicados en 2001, el nombre charelo o xarel·lo proviene de la variante dialectal italiana sciarello, con el significado de clarete, un término utilizado para referirse a los vinos tintos de poco color. Claro que, si tenemos en cuenta que es una variedad blanca, no se si tiene demasiado sentido y, para los que estén pensando en la mutación xarel·lo vermell o rojo, el tinte es muy tímido, sin llegar a lo que podemos asociar cromáticamente con un clarete, un ojo de gallo o un tinto de capa baja.
Es un tanto curioso que, a pesar de ser la insignia y bandera de la zona, la Denominación de Origen Penedès y la Denominación de Origen Cava, le dedican apenas unas líneas cuando tiene un especial y singular protagonismo en sus vinos, tanto espumosos como tranquilos. Ocupa la mayor superficie de cultivo comarcal y debido a su resistencia y adaptabilidad, la xarelo se ha ido extendiendo a otras zonas catalanas y del resto del mapa. Esto ha provocado que muchos vinos de xarelo sean enormemente diferentes entre si dependiendo de su procedencia. Y para ello solo tenemos que elegir entre una Cartoixà de Priorat y una Pansa Blanca de Alella, ambas sinonimias de la penedesenca.
La llaman la rustica porque se adapta a climas cálidos, a diferentes alturas, a diversos terruños y esto le confiere una de sus principales características que es la estructura, aunque tenga algunos problemillas con la humedad. De las tres variedades usadas en el típico coupage de muchas botellas de cava, es la que da volumen y acidez. Esto, dependiendo del/la enólogo/a puede variar ya que algunos la vendimian un tanto verde y otros, prefieren darle más tiempo y maduración. Como en botica, cada cual tiene su receta.
No me cabe duda de que, los vinos varietales o monovarietales tienen tanto tiempo como el vino en si mismo, pero, es cierto que hace tan solo unas pocas décadas que la xarelo a pasado de ser una cantante de coro a ser una destacada solista. No estamos hablando solamente de los vinos tranquilos sino también de los vinos espumosos y aquí, como veréis, no he puesto ni denominaciones ni marcas.
Es evidente, que tanto en la DO Penedès (con su Clàssic), la DO Cava o en Corpinnat, la xarelo tiene una preponderancia especial a la hora de elaborar enormes vinos, con o sin burbujas, incluyendo los de primera y segunda fermentación. Para muchos, se está convirtiendo en una seña de identidad y el coupage clásico, ha sido relegado a un segundo plano con los primeros vinos de muchas bodegas que han elegido a la xarelo como variedad que quieren que les represente en la cúspide de su portfolio.
Muchas y muchos sommeliers de todo el mundo destacan entre los vinos elegidos para sus cartas referencias elaboradas en su totalidad con esta variedad que se comporta de manera diferente en los jóvenes, los envejecidos y los espumosos. En mi caso, he trabajado incluso con dulces más que interesantes, con ancestrales y también con crianza bilógica bajo velo de flor. Versátil que es, oiga. Y glamurosa. No olvidemos a María Teresa Campos y su Charel 10.
Mi selección de vinos de xarelo que, como siempre, no tienen orden de preferencia pero que son más que recomendable probar.
BB Ancestral de El Jardí del Sentits, sin DO, pero en Penedès, es uno de los proyectos de Blanca Ozcariz que nos regala este vino con burbujas baby.
Electio de Parés Baltá, elaborado en Penedès con paso por barrica de roble francés y hungarés, de escasa producción y amplio disfrute.
Horafosca de Can Descregut, también de Penedès, con crianza de 4 meses y elaborado con viña vieja de casi 70 años de edad.
Cartoixà de Terroir al Límit en Priorat, es un ejemplo de como la ubicación de esta variedad aporta diferencias increíbles marcadas por la pizarra y el clima.
50 Lliures de Torelló con paso por cinco recipientes diferentes: ánfora, damajuana, huevo de cemento, acero inoxidable y barricas de roble y acacia.
Foranell de Quim Batlle es una pansa blanca elaborada en Alella con marcados toques salinos en inox y la aportación del saulò como elemento diferenciador.
Vi de Glass de Gramona recuerda a los Ice Wine elaborados en Alemania o Canadá, pero, en este caso con la variedad reina del Penedès.
El Corral Cremant de Albet i Noya es un espumoso Clàssic Penedès de Muntanyes d’Ordal de larguísima crianza y enorme expresión
Sòls Xarel de Rubiò de Sols en el interior de Costers del Segre y con una crianza de 15 meses. Un singular vino de xarelo en Lleida de larga vida y recorrido.
Porcellanìc Sur-lie de Ton Rimbau con una curiosa y acológica crianza que pasa de la barrica a la propia botella de cerámica sumergida en agua.
Himen de Loxarel es un vino biodinámico con crianza biológica bajo velo de flor en ánfora de barro. Una auténtica curiosidad para tener en cuenta.
Adernats Xarel·lo Vermell de Vinicola de Nulles se elabora en la DO Tarragona y está a caballo entre un blanco y un rosado.
Els Capricis Castanyer de Vilarnau es uno de los vinos del grupo de González Byass con paso por madera y elaborado 100% con xarelo.
Vittios Vi Dolç de Torelló se elabora con xarelo sobre madurado y vendimiado en octubre que le confieren un natural y delicioso dulzor. Escasa producción.
NOTA: Como todos sabeis, Vinos y Restaurantes es una revista impresa por lo que añado las imágenes del artículo en su número 249 de Mayo de 2023.



