No siempre los secretos deben estar bien guardados. En ocasiones, desvelarlos, implica el deleite y disfrute de quienes querían conocer. Así fue la Cata Secreta de Más Perinet.

El pasado domingo día 30 de abril, se celebró La Cata Secreta. Un exclusivo evento para amantes del vino coincidiendo con la Feria de Falset. Los vinos de Priorat son singulares tal y como quedó demostrado en el transcurso de esta particular cata.
La plataforma Women Wines ha sido la organizadora de la cita que tuvo como escenario Bodegas Perinet y su impresionante infraestructura. Y aquí no solo estamos hablando de una espectacular sala de barricas subterránea sino de toda la finca en sí donde destacan unas terrazas tan bien pensadas como difíciles de trabajar. Esto es el resultado que se inició en 1998 y concluyó en 2002. Cuatro años de investigación y plantación de unas viñas que, hoy por hoy, acogen variedades autóctonas y foráneas, tales como cariñena, garnacha, cabernet sauvignon, syrah y merlot.

En la cúspide del trabajo encontramos a su enólogo, Antoni Sanchez-Ortí que defiende el conocimiento íntimo de la tierra y el manejo del viñedo, desde el respeto y la sostenibilidad. De este trabajo nacen los vinos que pudimos degustar todos los privilegiados que asistimos a la cata secreta. Esta, estuvo dividida en mesas de 12 personas. Un grupo muy ecléctico que combinó sommeliers como Zoltan Nagy, actores como David Janer o periodistas como Ikumi Harada. Un servidor, Javier Campo, tuve la suerte y el honor de ser el Special Guest de la mesa y conducir la cata junto con Adriana, técnica de Perinet.

Los vinos que probamos en una primera serie fueron una vertical de Perinet 1194 de las añadas 2016, 2017 y 2018. Más que el nombre, el número, es una emblemática fecha en la que se fundó el Monasterio de la Cartuja de Scala Dei. El coupage elegido para este vino fue 62% de garnacha, 31% de cariñena y un 7% de syrah, aunque, durante el transcurso de cada añada pudiese haber habido ligeros cambios en los porcentajes.
Muy destacable la fragancia para la añada 16. Un vino redondo y bien acabado que, probablemente, sea el que más representase la esencia del Priorat. El 17, mucho más cálido en boca y tímido en nariz. Y, por último, el 2018 con la tensión aun de un vino que precisa calma antes de ver la luz del mercado.

En la segunda serie, los vinos más singulares de Perinet, todos ellos monovarietales. El primero en llenar la copa fue el Vinya Mas Vell Garnacha 2017, una explosión aromática y elegante que iba cambiando de manera muy dinámica en la copa. A continuación, el Vinya Pendents Cariñena 2017, mucho más estructurado, amplio y con la tipicidad implícita de la variedad. Terminamos con un vino a copa ciega que, tras probarlo y emitir el divertido juicio del desconocimiento, resultó ser el Vinya Mas Vell Cabernet Sauvignon 2017, muy aterciopelado, fresco y sutil.
