Trabajar con sencillez y solo dando lo mejor, es la filosofía de trabajo de Dominio Basconcillos. Tan solo hay que descorchar uno de sus vinos para entenderlo.

Una aventura que comienza en 2000 y que José María Basconcillos ha compartido con sus hijas Carmen y María José a las que ha sabido transmitir los valores de una tradicional vitivinicultura basada en el respeto por la tierra. Para lograrlo, no utilizan productos de síntesis, solo levaduras autóctonas y una cuidada agricultura ecológica y biodinámica.
La bodega se encuentra en el condado de Treviño, Burgos, en lo más alto de la Ribera del Duero ya que sus viñas se están a 1000 metros de altitud. Los rendimientos de estas viñas no son altos, lo que confieren en sus frutos una alta concentración que, unida a la climatología y al tremendo respeto de su equipo por la tierra, garantizan la máxima calidad de su producto.

Viña Magna Crianza se elabora con tempranillo 100% y su despalillado se realiza directamente encima de cada depósito para garantizar que la baya llegue intacta.
La crianza se lleva a término en barricas nuevas de roble francés y americano durante un periodo mínimo de 12 meses a lo que se añade más tiempo en botella de guarda en la bodega antes de salir al mercado.

Tiene un delicioso color rojo picota con ribete violáceo, limpio y brillante. En nariz, nos inunda con aromas a frutos rojos que sobresalen descaradamente por encima de los sutiles tostados y especiados. Madera muy bien integrada que no disfraza para nada el vino en sí mismo.

Muy dinámico aromáticamente hablando, pues al giro, surgen toques avainillados y lácticos de mantequilla sobre pan recién tostado. No aparecen notas reducidas pero si es recomendable darle “copa” para que exprese toda su intensidad aromática. En boca es redondo y sin aristas, con un agradable paso y un tanino amable. La potencia de las frutas rojas se regodea en la boca dándole carnosidad y provocando un largo recuerdo.
Publicado en UNBUENVINO.COM
