
Desde la ventana del hotel, el paisaje es espectacular. Igual que el vino que me he traído para disfrutar con mis amigos del Valle. «Trae algo de allá abajo» me dijeron. Como puedo negarme a compartir una cosa tan rica como el Usatges de mi buen amigo Guillem Pastrana. Algunos os sonará el apellido. Guillem es hijo del binomio Pastrana y Jarque que seguramente conocereis por Clos de l’Obac, mi vino fetiche del Priorat.
Éste Usatges, que es el más «joven» de la casa mantiene no solo la estirpe sino el coupatge original al igual que sus hermanos mayores, autenticas joyas de nuestra vitivinicultura y puente entre lo terrenal y lo divino. Usatges quiere decir usos o costumbres, aunque, en su día, tuvo connotaciones jurídicas y, vete tu a saber porqué alguien licenciado en derecho le pone ese nombre a su vino.
Se acerca la hora de bajar de pistas, encender el fuego y esperar a que las carnes estén en su punto, mientras descorcho el magnum de Usatges y lo sirvo en las copas de mis amigas y amigos que miran como cae el vino de manera hipnotica y espectante. Lo huelen y no pueden resistir más. Un trago amplio se desliza en la boca de quienes querían conocerlo. Y ya lo han hecho. Sonrien. No necesito que comenten nada. Su silencio y su semblante me dice mucho más.
