La grandeza de la resistencia es algo más que una acción para dar a conocer esta bodega de Toro. Te cuenta a través del terroir la historia de un espíritu

Hablar de Numanthia es hablar de uno de los mejores vinos de este país. La elegancia de sus vinos de guarda contrasta con la rusticidad de una uva como es la Tinta de Toro. Algunas de sus cepas sobrevivieron al cataclismo filoxérico y el legado de los antiguos se ve hoy reflejado en vinos únicos.
Esta aventura nace en 1998 aunque este clon de tempranillo tenga 2000 años a su espalda en lo que a la adaptación al territorio se refiere. No es una bodega grande, pero es una gran bodega que elabora grandes vinos.

Su gama se reduce a tres: Termes, Numanthia y Termanthia. Termes es el más joven y fresco de la familia. Ellos lo califican como vibrante. A mi me parece el más honesto ya que muestra la variedad como es y no como dicen que es. Numanthia es el abanderado y mas complejo que el anterior y, aunque nos encontremos ante un 2016 ahora, podremos guardarlo para disfrutarlo en varios años, si somos capaces de no abrir la botella. Termanthia cierra la trilogía en uno de los vinos más exclusivos del mundo. Creo que es indescriptible. Hay que beberlo y vivirlo.

Me ha parecido una sublime idea el presentar tres vinos de tres parcelas con las que se elabora el vino protagonista de hoy. La Jara, en la parte más central aporta el sabor de la fruta. La Manga, hacia el norte confiere estructura y, por último, Argujillo en el sur, regala esa frescura propia de la altitud. Todo ello por separado, cobra sentido, pero, ensamblado, alcanza la cima del éxito.
