
Esta comarca catalana, situada al norte de la provincia de Tarragona, acoge una zona de producción vitivinícola que se concentra básicamente en la región que debe su formación geológica a la acción erosiva del río Francolí y de su afluente, el Anguera.
Frescos y ligeros. Así podríamos resumir los vinos de la Conca de Barberà. Pero no se trata de resumir el tema, sino de ampliarlo, obviamente. La Denominación de Origen aglutina los términos municipales de Barberà de la Conca, Blancafort, Conesa, la Espluga de Francolí, Forès, Montblanc, Pira, Rocafort de Queralt, Sarral, Senan, Solivella, Vallclara, Vilaverd y Vimbodí.
Como es de imaginar, hablar de esta comarca es hablar de la Ruta del Cister. Y hablar de monjes casi siempre va unido a hablar de vino. Una historia muy larga y muy compleja que hoy no trataremos en profundidad y que no sólo implica a la región protagonista de hoy. No será hasta la Edad Media cuando el cultivo de la vid adquiere un papel de relevancia. Fue la orden de los monjes cistercienses de la abadía de Santa María de Poblet y los monjes-guerreros de los Templarios establecidos en Barberà, los que transmitieron a los agricultores sus conocimientos y experiencias sobre la manera más provechosa y adecuada de cultivar las viñas para así poder obtener los mejores vinos. Estas enseñanzas de los monjes, transmitidos a su vez de padres a hijos, han perdurado hasta la actualidad.
Entre las variedades cultivadas en la Conca de Barberà, destaca la autóctona Trepat. Esta uva da vinos ligeros y afrutados, suele tener una capa media y hasta hace poco, sólo se utilizaba en rosados y en vinos base para espumosos. En la actualidad, hay blancos y tintos más que interesantes que se están posicionando y colocando etiqueta a la variedad como identificativa de la región. Aun así, son muchas los bodegas que trabajan con variedades foráneas, muchas y muy variadas. Esto no quiere decir (ni hay demonizar) que los vinos elaborados con variedades traidas no sean buenos vinos, ya que, por poner un ejemplo, Milmanda sea probablemente uno de los mejores chardonnays de España.

Hoy, el vino elegido para comentar la cata esLa Font Voltada. Es uno de los vinos deAbadía de Poblet (Grupo Codorniu), que nace de una vinificación ancestral recuperada en que se utilizaba la uva entera. Elaborado con cepas de 1915, se vendimia cuidadosamente en pequeñas cajas y se fermenta con el 100% de la rapa en depósitos de cemento para posteriormente pasar a crianza durante 14 meses en barricas de 600 litros.


