Creedme si os digo que no se por donde empezar. Mi amigo, Joan Carles Naya, se ha ido.

Asesor, periodista, sumiller, pero sobre todo, una enorme persona. Para definirlo solo me vienen palabras tales como entereza, valentía, amabilidad, generosidad…

Nos conocimos siendo yo el profesor y él, el alumno, y sin embargo, me ha enseñado tanto a mí y a todos. A vivir de manera intensa cada minuto y a compartir. A regalar sonrisas y optimismo en medio de la mas terrible adversidad. A quitarnos la venda que no nos deja ver lo efímero de la vida.

Mi relación con Joan Carles se ha centrado casi siempre en el mundo del vino. Y ello me ha llevado a conocer a una persona que, entre copa y copa, te deja con la boca abierta con esa intensa fortaleza que transmitía.

Y ahora ya no está aquí. Así. Sin más. El maldito cancer ha podido con él. Me han quedado descorchar muchas botellas y muchas experiencias que compartir.

Mi recuerdo y mi agradecimiento.

Seguramente, allá donde esté, sonrie y brinda con nosotros.

Así que, un brindis por ti, Amigo.

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