Una estancia de cuento de hadas con final feliz. Esta sería la definición más adecuada para explicar algo totalmente inusual en la hostelería actual.

El Hotel El Ciervo está en una céntrica plaza de la ciudad de Vielha en el valle de Arán. Su aspecto exterior te da una ligera idea de que te vas a encontar al entrar, pero, la realidad supera las espectativas.
La pequeña recepción del hotel es tremendamente acojedora y si ello lo acompañamos con la amabilidad de Mª Jesús Onco, su propietaria, la primera impresión es más que satisfactoria.
Cuando ves su habitaciones te das cuenta de que nada está dejado al azar y la elegancia y el buen gusto rezumán por cada de uno de sus rincones aunque algunos pudieran tildarlo de recargado o excéntrico. Si además coincides con los “expertos” de tecla fácil de la temida Tripadivisor que lo califican con la máxima valoración, entonces llegas a la conclusión de que no es cuestión de suerte y que es el fruto del esfuerzo y buen hacer de Mª Jesus y su equipo.
Pero en realidad, de lo que os quiero hablar no es del hotel. Una enorme y deliciosa sorpresa te aguarda cuando vas al comedor de desayunos. La foto que hay al pie de título es del buffete. Este ha tenido que ser suprimido por las restricciones de la pandemia del Covid pero, lejos de bajar el listón con las excusas que todos conocemos por parte de algunos hoteleros, desayunar en El Ciervo se ha convertido en toda una experiencia gastronómica sin temor a caer en la exageración. Al contrario, ya quisieran muchos restaurantes, incluidos algunos de los denominados gastronómicos, tener una oferta culinaria como la que ofrece la propia Mª Jesus que es tambien quien cocina y prepara uno de los mejores desayunos de éste país.

El comedor es absolutamente encantador y, Sofía se encarga de la acogida y de explicarte en que va a consistir el desayuno. Empezamos con unos saludables smoothis de frutas y verdura y puedes elegir entre varios zumos licuados naturales. Una tabla de quesos artesanos y otra de embutidos de muy buena calidad, acompañado de un recien horneado pan con tomate (de verdad) y un buen AOVE. Empieza el festival de micrococina de cinco platos salados y cinco platos dulces, tal cual fuese un menú degustación.
Os pondré algunos ejemplos ya que, cada día cambia la oferta y si estás alojado más de un día, cada mañana es una nueva y expectante alegría para los sentidos.
Parmentier de patata trufada con interior de verduritas salteadas con soja.
Gazpacho de fresa con sus trocitos de fresa de Arán, jamón ibérico y gambas.
Tostaditas de pan de pasas con escalibada, huevos de codorniz y anchoas.
Hummus Libanes con tahini, pimenton y sus crujientes.
Foie de pato caramelizado con manzana Granny Smith al horno.
Falso strudel de verduras con sardina y queso de cabra.
Fideos tai con crujiente de pasta rellena de gamba y un toque picante.
Piruleta de gamba con leche de coco y arroz basmati con germinado de daikon.
Me dejo cosas como el tabulet, o la fondue de tupi, entre muchas otras. Sugerente ¿no es cierto?. Cuando terminas (si puedes) con las recetas saladas la parte dulce entra en escena.
Crema ligera de mango con yogurt
Straciatella con virutas de galleta y cacao
Hojaldre de crema inglesa con fresas deel Valle
Gelatina de cactus con fruta de la pasión y pannacotta
Tarta abizcochada de queso fresco y frutos rojos
Entre otras… Y cuando piensas que todo a terminado y como en el cuento de Hansel y Gretel (pero con final feliz, claro) aparece de nuevo Sofía diciéndote “aun estás a tiempo” con una bandeja de croissants , dunkins, napolitanas, ensaimadas ,mantequillas, mermeladas…. Y curiosamente, tomas un buen café.





La puesta en escena, la cuidada y divertida vajilla y el entorno hacen el resto. Algunos podrías pensar que estamos ante un hotel de cinco estrellas, pero no. Los precios están al alcance de cualquiera y el desayuno que está incluido hacen que la estancia en El Ciervo sea inolvidable.





